Si quieres disfrutar de la Formentera más agrícola y tradicional y visitar la isla de una forma totalmente alternativa, los molinos de viento son una apuesta segura. A lo largo del siglo XVI se empezaron a construir estas edificaciones en todo el territorio español y, de hecho, en la isla se construyeron un total de 7 molinos harineros.

A día de hoy solo hay seis, de los cuales cinco están en pie y pueden visitarse durante tu estancia. Estos molinos clásicos, encalados y con enormes aspas de madera, del siglo XVIII y hasta finales del siglo pasado, son un icono de la Formentera más tradicional y un recuerdo muy visual de que el pasado en Formentera era diferente a la isla que es hoy en día.

Molí d’en Botigues

Molí d'en Botigues, Formentera
Molí d’en Botigues, Formentera

El Molí d’en Botigues es el último molino que entró en funcionamiento en la isla, concretamente en 1893.

Estuvo funcionando hasta 1950, cuando se desmontaron sus antenas y quedó totalmente abandonado.

En la actualidad, se está tramitando la restauración del molino para evitar que este desaparezca por completo y poder así recuperar una pieza de lo más emblemática. Está ubicado en la zona de la Mola, cerca del molino más famoso de Formentera (el Molí Vell de la Mola) que también encuentras en esta lista.


Molí de Ses Roques

Molí de Ses Roques
Molí de Ses Roques, Formentera

Situado en la carretera de Ses Roques, en las afueras del pueblo de Sant Ferran, el Molí de Ses Roques se caracteriza por haber sido uno de los puntos neurálgicos de la isla a donde acudían gran cantidad de agricultores para moler el grano.

Actualmente el molino ya está desmantelado y ha sido adaptado como edificación habitable, por lo que se encuentra en propiedad privada.

La primera documentación del mismo hace referencia al año 1797, siendo así uno de los molinos más antiguos de Formentera.

El Molí de Ses Roques está ubicado realmente cerca de la carretera a Cala en Baster, una de las más bonitas de la isla con orientación norte.


Molí d’en Teuet

Molí d'en Teuet, Formentera
Molí d’en Teuet, Formentera

En Sant Ferran se encuentra otro de los seis molinos de Formentera, el Molí d’en Teuet.

Su construcción está datada en 1751 y fue uno de los primeros (sino el primer) molino en entrar en funcionamiento en la isla.

Aunque el molino se encuentra dentro de una propiedad privada, podrás visitarlo desde pie de calle. De hecho, Francisco Aís lo vendió a Bartolomeu Mayans ‘Teuet’ y, desde entonces, pertenece a esta familia.

El molino dejo de funcionar oficialmente en 1964, pero es interesante saber que está en restauración actualmente por parte de su propietario, con la finalidad de conservar y no perder una joya que nos recuerda la cultura de Formentera.


Molí d’en Jeroni

Molí d'en Jeroni, Formentera
Molí d’en Jeroni, Formentera

En las afueras de Sant Francesc, concretamente en la zona rocosa más elevada de la colina de sa Miranda, se encuentra el Molí d’en Jeroni.

El molino data de 1760 y, juntamente con el Molino de Mateu, forma parte de los molinos de sa Mirada.

Su torre de 7 metros de altura, situada a 64 metros sobre el nivel del mar, hacen que este molino cuente con una de las mejores vistas de Migjorn, la zona de la Savina, el islote de Es Vedrá, así como la isla de Ibiza.

Su interior no se puede visitar porque pertenece a una propiedad privada, pero podrás acercarte y ver la edificación desde fuera sin ningún tipo de problema.


Molí d’en Mateu

Molí d'en Mateu, Formentera
Molí d’en Mateu, Formentera

Vecino del anteriormente mencionado Molí d’en Jeroni, el Molí d’en Mateu es el segundo de los dos molinos conocidos como los molinos de Sa Miranda.

Este molino se encuentre totalmente restaurado y adaptado como vivienda, pero actualmente se encuentra en propiedad privada y no se puede visitar su interior.

Sin embargo, si vas a visitar el Molí d’en Jeroni pasarás por delante del Molí d’en Mateu y puedes aprovechar para echarle un vistazo desde la calle.


 

Molí Vell de La Mola

Molí Vell de la Mola, Formentera
Molí Vell de la Mola, Formentera

El último pero más importante y conocido de los molinos de Formentera, es el Molí Vell de La Mola.

Construido en 1778, este se caracteriza por ser uno de los últimos molinos que estuvo en funcionamiento en la isla, concretamente hasta los años sesenta.

A día de hoy y tras los diferentes trabajos de restauración y conservación, es un BIC (Bien de Interés Cultural) de la Isla de Formentera.

El Molí Vell de la Mola supone un espacio histórico y cultural emblemático. De hecho, aún se puede ver la maquinaria original en su interior, que podrás visitar durante tu estancia.

Se trata del único molino de la isla que conserva su estado original y que se puede visitar por dentro y, en la actualidad, es titularidad de la Fundación Islas Baleares y administrado por el Consell de Formentera.


Nuevo molino de harina para recuperar el sector agrario en Formentera

No hay mejor forma de entender la historia y cultura de la isla que a través de los elementos más emblemáticos de la misma, como es el caso de los molinos.

De hecho, su importancia es tal para el sector agrícola de Formentera que, recientemente, la Cooperativa del Camp de Formentera ha construido un nuevo y séptimo molino, este moderno y que funciona con electricidad, con la intención de recuperar el sector agrario y que el grano que se produce en la isla de pueda moler aquí también. Se trata de un molino harinero que tiene como objetivo el de ofrecer harina de calidad con un sello ecológico.

Asimismo, este molino pretende fomentar el consumo de productos locales agrícolas y mejorar la cadena de distribución alimentaria.

Puedes leer más sobre este nuevo molino aquí: Radio Illa Formentera

Ruta de los molinos en Formentera

Los molinos de la isla de Formentera son un elemento arquitectónico que nos recuerda la importancia que ha tenido el trigo a lo largo de los años para esta zona. Por ello, visitarlos es una forma ideal para entender un poco más la cultura y la historia de la isla.

Aunque el séptimo molino, el Molí d’en Simón (que estaba en Cap de Barbaria, cerca de donde está el actual Faro de Barbaria) ya no se encuentra en pie, los seis molinos restantes aún están conservados y se pueden visitar, aunque sea desde el exterior.

De hecho y como ya hemos indicado, el Molí Vell de la Mola es el único cuya entrada en el interior está permitida a los turistas y, además, el que mejor conservado está gracias a sus labores de restauración. No obstante, solo podrás acceder al mismo durante los meses de verano, en un horario muy restringido.

Lo que más llama la atención de dichos elementos arquitectónicos es su forma, que es de lo más característica, pues se trata de un sencillo cilindro que se divide en tres plantas:

  • En la superior, encontramos todos los engranajes
  • La planta central es en la que se obtenía la harina
  • Finalmente, encontramos el almacén en la planta inferior

Si quieres visitar los diferentes molinos que aún quedan en pie en Formentera, lo mejor que puedes hacer es lo que se conoce como Ruta de los Molinos.

Alquila un coche o una motocicleta y recorre la isla de punta a punta, para ir haciendo paradas a lo largo del camino y descubrir, además de estos lugares emblemáticos, otros secretos escondidos como las preciosas calas y los faros de Formentera.

¿Por qué visitar los Molinos de Formentera?

Visitar los diferentes molinos de Formentera, ya sea haciendo la ruta de los molinos o visitando algunos de ellos si tienes pensado ir a la isla más de una vez, es una de las formas más auténticas y prácticas de conocer la isla de Formentera de primera mano. No solo es una forma ideal para poder saber más cosas sobre la vida en la isla y sus costumbres y cultura, sino que, además, te permiten conocer los pueblos pintorescos que los rodean y toda la naturaleza.

Sin lugar a dudas, estos molinos son uno de los principales atractivos de la isla, y la razón por la que muchos deciden visitarla. Y es que se dice que los mejores amaneceres y atardeceres se pueden ver desde los mismos, una experiencia que, sin lugar a dudas, es inolvidable.