Historia de Formentera

La historia completa de Formentera. Desde la prehistoria, pasando por las épocas romanas y fenicias, hasta la época actual

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Historia de Formentera: más de 4.500 años de recorrido

Aunque la isla de Formentera es relativamente muy pequeña (solamente unos 84 km2 de superficie) eso no ha impedido que los humanos habitasen este territorio (que poco tenía que ofrecer en cuanto a recursos) desde la edad del bronce, iniciando así las crónicas de la historia de Formentera.

Más tarde, los fenicios y después los romanos fueron habitantes permanentes de Formentera. Tras la caída del imperio romano hubo un periodo de despoblación de la isla, de igual modo que ocurrió después de la epidemia de peste negra que asoló Europa en la edad media.

Finalmente la repoblación de Formentera, con el establecimiento de una población permanente en la isla, sucedió a partir del siglo XVII. Actualmente, y después de una época de posguerra civil muy dura (como verás en más adelante), Formentera se ha posicionado como uno de los destinos turísticos de playa más importantes del mediterráneo y del mundo. Desde hace años además, el gobierno local está poniendo mucho el foco en un turismo que permita la conservación del medio ambiente.


Introducción sobre la historia de Formentera

Torre de sa Guardiola, isla de Espalmador, Formentera
Torre de vigilancia de Sa Guardiola (s XVI), Isla de Espalmador, Formentera

La historia de Formentera es casi tan larga como la historia de la propia especie humana contemporánea.

Las primeras poblaciones estables y restos de construcciones datadas son de hace 4.500 años, aunque casi con total seguridad los humanos ya habían pisado la isla mucho antes de esa fecha, de forma puntual y sin establecerse.

Aunque resulta romántico pensar que las playas y lugares que visitamos hoy en día ya vieron las pisadas de otros humanos hace varios miles de años atrás, debemos puntualizar que hace 4 milenios la forma de la isla no era exactamente igual a como lo es hoy en día, en parte por la erosión sufrida durante este larguísimo periodo de tiempo y porque en esa época el nivel del mar estaba entre 1 y 2 metros por debajo del actual, lo que hacía que muchas zonas hoy bajo el agua estuvieran a flote.

La forma de la isla era algo diferente a como la conocemos actualmente. Si lo has pensado, así es: con toda seguridad ninguna de las playas más famosas de la Formentera de ahora existían todavía, o eran extremadamente diferentes a como aparecen ahora en las fotos.

Desde los primeros asentamientos de la edad del cobre hasta el día de hoy han pasado más de 4 milenios. Esto significa que por Formentera han pasado poblaciones prehistóricas, fenicios, romanos, árabes, ha habido guerras, asaltos de corsarios, epidemias, despoblaciones y repoblaciones…

De este modo ha sido como Formentera ha conseguido llegar a la última repoblación estable del siglo XVI, momento a partir del cual la isla ha estado permanentemente habitada en menor o mayor medida. Finalmente en el siglo XX Formentera se consolida como destino turístico y se convierte en una de las islas más famosas del mar Mediterráneo y del mundo.


Prehistoria de Formentera

La pequeña isla de Formentera, hoy con una población estable de unas 12.000 personas y que multiplica por cuatro esa cifra durante los meses de verano, ha estado habitada -con cortos periodos de despoblación- desde aproximadamente el 2.500 aC. Lo demuestran los más de 40 yacimientos prehistóricos en la isla. El proceso de asentamiento de población ha durado más de 4.000 años, y empezó con los primeros exploradores que arribaron a la Formentera antigua a bordo de frágiles embarcaciones de la edad del cobre.

Habitar Formentera durante la prehistoria: tarea casi imposible

Formentera resultaba un territorio extremadamente hostil para cualquier asentamiento humano.

  • Primero porque, como en el caso de cualquier isla, para llegar se debía llevar a cabo una travesía marítima en la mayoría de los casos peligrosa, con medios y embarcaciones muy rudimentarias.
  • Segundo porque, si conseguías llegar, te encontrabas como en cualquier isla de reducidas dimensiones con un ecosistema muy particular, con especies animales y vegetales muy adaptadas y en un número muy reducido, biológicamente interesante para los científicos actuales pero nutricionalmente muy pobre como para mantener a una población humana prehistórica que necesita abastecerse en grandes cantidades de una dieta rica en proteínas y carbohidratos y que obtiene gran parte de estos de la caza y la recolección.

¿Qué recursos alimentarios ofrecía Formentera en épocas prehistóricas?

Durante el periodo Holoceno (hace unos 10.000 años aproximadamente) en Mallorca y Menorca existía una especie endémica de oveja salvaje, el Myotragus, extinta hace unos 5.000 años a causa de la caza extensiva y la persecución humana.

En Formentera no se tiene constancia de la presencia de Myotragus, por tanto los recursos terrestres que la isla podía ofrecer a una población muy poco desarrollada eran casi inexistentes.

La únicas fuentes de proteínas disponibles debían ser:

  • Las lagartijas endémicas de la isla
  • Los huevos de aves marinas durante la época de anidación, uno o dos meses al año
  • Moluscos y crustáceos que podían recogerse y capturarse en la costa
  • Pescado

Por esa razón los primeros habitantes con toda probabilidad debían ser expertos marineros y conocedores del mar, de donde a través de la pesca, la recolección de moluscos, crustáceos y la caza de animales marinos podían obtener los nutrientes que no podían conseguir a nivel terrestre.

Posteriormente y al cabo de varios siglos uno o varios grupos de habitantes consiguió desarrollar una muy básica economía agropecuaria y establecerse permanentemente en la isla, como veremos más adelante.

Los asentamientos prehistóricos y primeros pobladores de la historia de Formentera: 2.000 – 1.600aC o edad del cobre

Entre todos los restos arqueológicos que se empezaron a descubrir a partir de los años 70 y 80 destacan, los hallados en la Cova Des Fum. Allí se recuperaron fragmentos de cerámica y recipientes típicos de la edad de cobre temprana y se confirmó la presencia humana en la isla desde ese periodo. Lo que corroboró la presencia de una comunidad prehistórica asentada en la isla fue el descubrimiento y excavación del  sepulcro megalítico de Ca Na Costa, en Es Pujols.

La presencia humana permanente en Formentera durante la prehistoria, aún teniendo sospechas de ello, no se pudo confirmar hasta finales del siglo XX.

La gran mayoría de expertos internacionales estaban de acuerdo -erróneamente- en que Formentera había estado despoblada durante la prehistoria, siendo los únicos asentamientos de esta época los encontrados en Ibiza.

Sin embargo, gracias a la insistencia, tesón y trabajo duro de los investigadores locales Isidor Macabich, Manuel Sorà, Jordi H. Fernández y otros internacionales como la británica Celia Topp, en 1974 se empezaron a descubrir varios asentamientos humanos de la edad del bronce, siendo los más destacados:

  • El sepulcro megalítico de Ca Na Costa -que se puede visitar- cerca de donde actualmente se encuentra el municipio de Es Pujols.
  • La Cova des Fum, en los acantilados de la Mola, de la cual hablaremos más adelante, proporcionó los primeros indicios de una población prehistórica asentada en la isla.
  • Viviendas/cabañas prehistóricas de piedra en la zona de Barbaria, justo al lado de la carretera que conduce hasta el faro (conocidas técnicamente como Barbaria I, II y III; actualmente protegidas y visitables).

Tras dichos descubrimientos y al ver que la isla era susceptible de albergar más, en 1988 se creó la “Carta Arqueológica de Formentera”, promovida por el Consell de Cultura del gobierno balear y que trajo con ella nuevas prospecciones y yacimientos durante los siguientes años.

Esto llevó a que llegado el año 2000 se hubieran ya descubierto y catalogado gran variedad de restos en 40 localizaciones: sepulcros megalíticos, establecimientos fijos, un recinto fortificado, varias cuevas con restos humanos e históricos y gran cantidad de objetos metálicos y herramientas.

Los hallazgos realizados en la Cova des Fum y el sepulcro megalítico de Ca na Costa son sin ningún tipo de duda la muestra definitiva de la presencia de asentamientos humanos permanentes, estables y adaptados al territorio formenterense durante el neolítico tardío.

La Cova des Fum: 3.000 años de historia de Formentera

Si hay un lugar en Formentera que destaca muy por encima del resto en cuanto a la cantidad de información histórica que aporta, este es sin duda la Cova des Fum.

¿Qué se encontró en la Cova des Fum?

La Cova des Fum resulta extremadamente interesante por el hecho de haber proveído de hallazgos arqueológicos que narran un periodo muy extenso de la historia de la isla, desde la prehistoria hasta los años más recientes de la Edad Media.

La Cova des Fum se halla en los acantilados de La Mola, aunque la entrada se encuentra actualmente en una zona inaccesible de precipicios y espesa vegetación insular.

Es una gruta con una sala principal y varias ramificaciones secundarias, donde se han encontrado:

  • restos que van desde la edad del cobre hasta la edad media
  • indicios de una muralla de piedra para proteger la entrada
  • enterramientos rituales
  • un osario donde se acumulaban los restos de varios individuos
  • restos de cerámica
  • piezas metálicas
  • un hogar prehistórico
  • restos de armas

Lamentablemente, el acceso de curiosos y aficionados durante los años ‘80 y ‘90, que entraron en la cueva sin prestar atención a no alterar los diferentes estratos arqueológicos y recogieron muestras sin demasiado criterio, dejó a la Cova des Fum sin algunos detalles de trascendental importancia.

Los restos más importantes que se encontraron en ella están en el Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, algunos donados por gente que accedió libremente al interior de la cueva y luego donó los hallazgos.

También se dispone de material fotográfico de la primera visita a la cueva por parte del naturalista británico Frank Jackson, que aparte de tomar fotografías no alteró ninguno de los hallazgos que allí había.

La última excavación a nivel profesional se realizó en 2012, trabajando en la gruta durante un mes y aportando gran cantidad de materiales e información para seguir escribiendo la historia de Formentera.

 

El sepulcro de Ca na Costa

Sepulcro Megalítico de Ca Na Costa, Formentera
Sepulcro Megalítico de Ca Na Costa, Formentera

En la ficha puedes ampliar información sobre Ca Na Costa

Descubrir un sepulcro de estas características es la evidencia más clara de que estamos ante una sociedad totalmente establecida en el territorio, arraigada hasta el punto de construir estructuras para enterrar a sus miembros fallecidos.

Analizando la construcción se observa que el sepulcro tiene las siguientes características:

  • la entrada orientada al oeste, hacia la puesta de sol -coincide exactamente con el poniente del solsticio de invierno
  • tiene estructura de 22 radios, formada por dos círculos concéntricos
  • una ligera forma elíptica

Esa estructura radial hace que Ca na Costa sea conocido coloquialmente por los formenterenses como “es rellotje” (el reloj).

Todas estas características demuestran además que se trata de una construcción calculada de forma precisa, que no se explica solo por mera habilidad sino por el empleo de cálculos y mediciones complejas, propios de una comunidad relativamente avanzada que sabía interpretar las matemáticas, la geometría, el sol y las estrellas.

Además requirió de la organización de un notable número de individuos como fuerza de trabajo para obtener, transportar y tallar las piedras: una sociedad plenamente organizada. Las dataciones mediante carbono 14 realizadas en el año 2001 colocan al sepulcro megalítico de Ca Na Costa de Es Pujols como el asentamiento de este tipo más antiguo de las islas baleares, situando los restos entre el 2.000 aC y el 1.600aC.

¿Qué se encontró en el sepulcro de Ca Na Costa?

En el interior del sepulcro se encontraron:

  • 8 cuerpos
    • 2 mujeres de entre 25 y 35 años
    • 6 hombres de entre 35 y 55 años
  • Junto con los cuerpos se encontraron varios objetos, entre los que destacan:
    • botones de hueso de jabalí, de oso, y de elefante
    • restos de armas prehistóricas
    • restos de cerámicas

En el caso de los botones, (especialmente en el caso de los fabricados con hueso de elefante) llegaron con toda seguridad por vía marítima a Formentera, y nos demuestra que los intercambios y los contactos con la península a través de Ibiza eran frecuentes. Las ropas con las que fueron enterrados dichos individuos no se han conservado.

Cabe decir que la edad de los individuos hallados más alta de lo habitual para el periodo, ya que en otras zonas de la península y del continente la esperanza de vida era todavía menor.

En el caso de las mujeres morían incluso más pronto que los hombres debido principalmente a las complicaciones derivadas de los sucesivos embarazos y partos, dada la falta total de condiciones sanitarias adecuadas.

Como curiosidad, las estaturas no superaban los 1,50m para las mujeres y 1,65m para los hombres, con la excepción de un hombre que medía unos 1,95m, probablemente por haber sufrido de gigantismo (condición que es causada por el mal funcionamiento de la hipófisis o glándula pituitaria).

El análisis dental demuestra que la dieta constaba en su mayoría de proteínas blandas, que coincide con una dieta a base de pescado y marisco, y era pobre en harinas y azúcares. 

Cabañas prehistóricas de Cap de Barbaria

Yacimiento arqueológico Cap de barbaria II
Yacimiento arqueológico Cap de barbaria II

Los tres asentamientos de cabañas prehistóricas de Formentera que están excavados y estudiados son:

Los yacimientos más característicos del neolítico tardío son las viviendas halladas en la zona de Cap De Barbaria y descubiertas, como hemos comentado anteriormente, casi a la vez que el sepulcro de Ca Na Costa y la Cova des Fum.

Son construcciones y viviendas que todas comparten las siguientes características:

  • levantadas con enormes zócalos de piedra
  • son de planta compleja
  • tienen un número alto de ámbitos/espacios (cinco, seis e incluso más), donde se puede observar una división funcional de dichos espacios -para los animales, para trabajar, de descanso etcétera
  • sus extensiones llegan hasta los 1.500 m²
  • daban cobijo aproximadamente a entre 10 y 15 individuos

Aunque las cabañas de la zona de Barbaria son las más destacables, este tipo de construcciones también se encuentran en otros lugares de la isla, como en la zona de Es Ram y Sa Cala -ambas cercanas a la Mola-, en Punta Prima y en la zona de Can Marroig.

En estos casos son de menor tamaño que las de Barbaria, donde las construcciones excavadas son las más extensas y donde parece ser que la comunidad era más numerosa.

Yacimiento arqueológico Cap de barbaria II
Yacimiento arqueológico Cap de barbaria II
¿Qué se encontró en las cabañas prehistóricas de Cap de Barbaria?

Algo común a este tipo de construcción es que alrededor de las cabañas o refugios principales se construyeron otras de menor tamaño, quizás usadas como defensa, almacén o como refugio para el ganado, sin poder determinar con precisión su utilidad.

La complejidad de todas estas construcciones confirma que había presencia de comunidades estables y sedentarias en la isla con una economía agropecuaria ya desarrollada, ya que en las excavaciones de las viviendas se han encontrado:

  • Huesos de animales domésticos
    • principalmente de cabra, vaca y oveja
  • Restos de herramientas
    • de trabajo
    • para las labores del campo
    • para elaborar otras herramientas
    • forja
  • Restos de cerámicas
  • Restos de alimentos como
    • conchas
    • crustáceos

Otras construcciones prehistóricas de Formentera

Algunas construcciones para tareas puramente defensivas de esta época también han sido halladas en varias zonas de la isla, la más destacable de ellas en la zona de Sa Cala en la Mola. En este lugar se tiene localizada una muralla de unos 30 metros de longitud con dos puertas de acceso y una torre de vigilancia de planta semicircular.

Lo curioso de este hallazgo es que no se trata de una construcción para protegerse de incursiones desde el mar sino desde el interior, lo que significaría que durante épocas de escasez de recursos o sequías (durante la edad de bronce temprana hubo un periodo de reducción drástica de las precipitaciones), las guerras y tensiones entre los diferentes asentamientos prehistóricos de Formentera eran comunes y hacía falta protegerse de un enemigo que llega desde tierra.

La ocupación de la mayoría de cuevas de la isla durante este periodo se debe también seguramente, a una razón defensiva y de vigilancia de las costas para detectar la llegada de enemigos.

Yacimiento arqueológico Cap de barbaria II
Yacimiento arqueológico Cap de barbaria II

¿Qué tipo de sociedad prehistórica vivió en Formentera?

Sociedad prehistórica de Formentera
¿Qué tipo de sociedad prehistórica vivió en Formentera?

La evolución de las comunidades prehistóricas de Mallorca y Menorca durante el final de la edad de bronce dio lugar a la formación de la sociedad talaiótica, aunque en Ibiza y Formentera eso no ocurrió.

El final de la edad del bronce en Formentera es simplemente la continuación del bronce primario y medio con pequeños cambios tecnológicos, ya que los hallazgos indican que hubo una continuación en el uso de los establecimientos del bronce inicial, sin demasiados cambios en la estructura social.

Sí que se introdujeron en la isla los avances metalúrgicos propios del periodo, ya que en los asentamientos de Barbaria se han encontrado forjas de bronce para la fundición de metal. Dicho metal procedía con total seguridad de Mallorca, Menorca y de la península, ya que en Formentera no hay ningún yacimiento metalífero conocido, siendo una clara evidencia de que existía una red de intercambio y comercio plenamente operativa entre islas.

Dicho florecimiento del comercio balear fue lo que atrajo a los fenicios -pueblo marinero y comerciante sin igual- a las costas de las pitiusas hacia el siglo IIX aC, como veremos a continuación.


Historia de Formentera durante la época púnica y fenicia: 600 – 100 aC

Como hemos dicho anteriormente, al final de la edad del bronce había ya creada una red de intercambio comercial muy activa entre las diferentes islas del archipiélago balear.

Esto seguramente fue lo que llamó la atención de los fenicios, que desde el 900 aC estaban asentados en la zona del estrecho de Gibraltar, costa andaluza oriental y levante peninsular. Los fenicios eran expertos marineros, ávidos comerciantes y disponían de los mejores barcos del mediterráneo, superando en prestaciones a las naves griegas y egipcias.

El hecho de ampliar su red comercial estableciéndose en las pitiüsas era una oportunidad que no dejaron pasar, y la presencia de los fenicios en Ibiza está ampliamente documentada y registrada.

Uno de los asentamientos más famosos es el poblado fenicio de Sa Caleta, en Ibiza, totalmente excavado y restaurado. Sin embargo, no se tienen muchas evidencias de su presencia en Formentera y no se sabe con exactitud qué ocurre con los habitantes de la isla cuando los fenicios se instalan en Ibiza.

Restos Poblado Fenicio de Sa Caleta, Ibiza
Restos del Poblado Fenicio de Sa Caleta, Ibiza. Fuente: Wikipedia – Paul Hermans – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2108955

Lo que sí es seguro es que los fenicios nunca estuvieron interesados en establecerse en Formentera, dado que no se han encontrado restos más allá de ánforas y restos cerámicos en superficie, en su mayoría en la zona amurallada de Sa Cala, en la Mola.

No hay registrados asentamientos permanentes o viviendas fenicias en Formentera.

Si bien es cierto que no se han realizado demasiados estudios ni excavaciones en relación a la presencia de población en Formentera durante esta época, sí que es verdad que se ha detectado una bajada de la presencia humana en la isla durante este periodo, sin quedar deshabitada del todo o si lo estuvo, sólo durante periodos de tiempo muy cortos.

Quizás la llegada de los fenicios a Ibiza, los cuales disponían de las embarcaciones más avanzadas de la época y fueron los mejores navegantes del mediterráneo durante muchos siglos, facilitó la salida de la población de Formentera hacia otras zonas menos duras y áridas.

La teoría de la despoblación temporal de Formentera durante la época fenicia está sustentada también por las crónicas de varios geógrafos e historiadores griegos de entre el 300 y el 50 aC, que describen a la pequeña de las pitiüsas como una isla desierta y deshabitada, e incluso algunos de ellos, basándose en fábulas e historias la sitúan como un lugar desértico e infestado de serpientes.

El primer nombre de Formentera

Es precisamente en este periodo de despoblación cuando a la isla se la describe y da nombre por primera vez: Ophiusa/Ofiusa (isla de serpientes en griego).

Fue Estrabón, un famoso geógrafo e historiador griego quien en su obra “Geografía” llamó a la pequeña de las pitiüsas con el nombre de Ofiusa, la cual describió como una isla deshabitada cerca de Ibiza:

La otra isla, Ofiusa, (Formentera) desierta y mucho más pequeña que Ebusus (Ibiza), está cerca de esta.

Estrabón

Aunque era poco probable que la isla estuviera permanentemente deshabitada, sí que pudiera ser que la población que en ella residía no fuese permanente.

Primeros indicios de explotación de los recursos de Formentera

Una progresiva disminución de la población de Formentera no significa que en la isla no hubiera presencia humana, sino que la presencia humana en esta época está enfocada a la explotación económica del territorio.

En este periodo es cuando se empieza a adaptar el medio de la isla a sus habitantes y no al contrario. Durante la época fenicia es cuando:

  • se empieza a explotar la sal de Formentera
  • se han hallado construcciones en la zona de la Mola, usadas no como viviendas sino con indicios de aprovechamiento de recursos agrarios, ganaderos y salineros
  • los fenicios son los primeros en usar Es Caló como puerto natural

Eso significa que en este periodo Formentera quedó integrada a Ibiza como un territorio susceptible de explotación de sus recursos.

Muelle de Es Caló, Formentera
Los fenicios fueron los primeros en usar Es Caló como puerto natural

Las construcciones más destacables del periodo fenicio de la historia de Formentera son:

  1. edificios para la reparación de barcos (en esta época es cuando se empieza a usar Es Caló como puerto natural)
  2. torres de vigilancia en las islas de Espalmador y Espardell, en punta Prima y Sa Cala, usadas junto con las que había en la isla de Ibiza como una red de puntos de guardia para detectar la presencia de barcos enemigos

Controlar el paso marítimo que separa Ibiza y Formentera se convirtió en una tarea difícil para los fenicios: a partir del 300 aC el imperio romano y sus barcos se empezaban a acercar a las baleares.


Historia de Formentera durante el imperio romano: 100 aC – 395 dC

Camino Romano de es caló a la Mola
Camino Romano de Es Caló a la Mola

El imperio romano hacía ya varios siglos que estaba en expansión continua por todo el mar mediterráneo. En el año 123 aC los romanos conquistaron las baleares, pero de un inicio, en el caso de Ibiza y Formentera no las incluyeron como un territorio del imperio sino como territorios confederados a este.

Durante la época romana se vive un periodo de mucha actividad humana en Formentera, y es cuando encontramos las referencias más explícitas a la isla.

En ella todavía se menciona que la isla estaba infestada de serpientes, por ejemplo, en las siguientes citas de Pomponio Mela y Plinio el Viejo.

Justo delante de Ebusus (Ibiza) está Colubraria, de la cual me viene a la idea recordame porque incluso estando llena de un nombroso y maléfico género de serpientes, e incluso siendo inhabitable, es inofensiva y agradable para los que entran en ella.
Pomponio Mela, año 40 dC

Las tierras de Ebusa (Ibiza) hacen huir a las serpientes, las tierras de Colubraria (Formentera) las producen, por eso es peligrosa para todo el mundo menos para los que llevan tierra de Ebusus (Ibiza). Los griegos llamaron a esa isla Ofiusa.
Plinio el Viejo, siglo I dC

¿Qué ocurre con Formentera durante la época del imperio romano?

Fábulas aparte, no podemos saber si Formentera estaba o no llena de serpientes, pero lo que sabemos con total seguridad es que a nivel demográfico -y contradiciendo a varios geógrafos clásicos- es en esta época cuando Formentera vive su periodo de mayor densidad poblacional hasta la fecha.

Existen 19 yacimientos documentados de la época del bajo imperio romano y este crecimiento está estrechamente relacionado con la etapa de crecimiento productivo y desarrollo económico que experimentó Ibiza en ese periodo. De esta época hay incluso dos necrópolis, la más antigua de la isla, cerca de donde se encuentra Cala en Baster y otra necrópolis en Sant Francesc.

Esto demuestra que en esta época hubo una población totalmente asentada en la isla, que nacía, vivía y moría en ella.

En el 74 dC Ibiza y Formentera dejaron de ser ciudades confederadas al Imperio Romano para ser territorios de pleno derecho, incluidas dentro de la provincia romana del Tarraconensis. Esto significó un aumento de las importaciones de materiales, productos y alimentos, como se ha comprobado por los hallazgos en Formentera de cerámicas procedentes de Túnez y de la zona de la actual Andalucía.

Esta entrada de nuevos productos -sobre todo del norte de áfrica- supuso un descenso en el número de explotaciones agropecuarias por todos los territorios del imperio romano, especialmente de las más pequeñas, que eran menos competitivas a nivel de precio que los grandes latifundios africanos.

Formentera, que tenía explotaciones minifundistas y de autoconsumo, también vivió cambios por la entrada de mercancías y alimentos a bajo precio.

Yacimiento romano destacado: el Castellum de Can Blai de Es Caló

Castellum Romano de Can Blai, Formentera
Castellum Romano de Can Blai, Formentera

A causa de las invasiones bárbaras de finales del siglo III dC, la crisis interna que sacudió al imperio y a la profunda reforma de la estructura administrativa y económica que llevó a cabo el emperador Diocleciano, la sociedad romana dio un giro hacia una mejora de la calidad de vida, una menor concentración del poder y los bienes en pocas manos y la aparición de una incipiente clase burguesa.

En la historia de Formentera, este periodo se observa en el Castellum de Can Blai, situado justo en el trozo de tierra que une los dos extremos de la isla, cerca de Es Caló. Se trata de una construcción fortificada a modo de castillo de forma cuadrada, con una torre en cada esquina y una superfície de unos 1.600 m².

Amplía información sobre el Castellum de Can Blai aquí:

Según los estudios y excavaciones que se han realizado en el lugar se trata casi con total seguridad de una construcción inacabada, o si fue usada, lo fue durante muy poco tiempo.

¿Qué tipo de edificio era Can Blai?

La teorías principales sobre el uso que tenía el edificio de Can Blai son dos:

  1. La primera y más factible, es que se tratase de un edificio/construcción de tipo militar para realizar funciones de defensa, especialmente para guarecer a los habitantes de los alrededores
  2. La segunda es que se trate de un edificio promovido a nivel particular, a causa de, como hemos comentado, la aparición de una clase social que había acumulado riquezas y se había “aburguesado”.

A pocos metros del Castellum se han hallado indicios de una pequeña explotación agraria y una necrópolis de fosas excavadas en la roca pura, lo que indica que en el área había edificaciones permanentes y quizás dicho edificio estaba destinado a ofrecer protección a los habitantes de las mismas.

Actualmente los restos del Castellum de Can Blai están recuperados y protegidos y se pueden visitar.


La época posterior al imperio romano de occidente, los bizantinos: 395 dC – 1.000 dC

Tras la desaparición del imperio romano y su división en el 395 dC entre el de oriente y el de occidente, hay muy poca información acerca de lo que ocurre en lo que habían sido los territorios del antiguo Imperio Romano. Esto afecta también a Ibiza y Formentera.

Lo que sí sabemos seguro es que las islas baleares fueron ocupadas por los bárbaros, procedentes del norte de europa, junto con las actuales Córcega y Cerdeña. De hecho, en su periodo de mayor extensión habían ocupado todo el mediterráneo peninsular, norte de áfrica y las islas italianas.

Por las excavaciones realizadas en Mallorca, Menorca e Ibiza sabemos que esta ocupación bárbara fue violenta, pero en Formentera no se sabe con certeza lo que ocurrió, de hecho en parte por no haberse realizados estudios ni excavaciones al respecto.

Reparto del mediterráneo tras la caída del imperio romano de occidente

Los restos del imperio romano se repartieron de la siguiente forma:

  • Los Vándalos se quedaron con norte de áfrica, Cartago (actual Túnez y Argelia), Sicilia, Cerdeña y las Baleares
  • Los Ostrogodos ocuparon la península itálica
  • Los Francos se asentaron en el sur de Francia y Norte peninsular
  • Los Visigodos en la península ibérica y sur de Portugal

Tras la caída del imperio romano de occidente, la llegada de los bizantinos se produjo doscientos años después, conquistando todos los territorios a los bárbaros, de los que mantendrían el control hasta aproximadamente el 700 dC.

Durante el periodo bizantino hubo una pequeña repoblación de Formentera y por lo que se ha hallado hasta ahora se trata de construcciones que re-aprovecharon las ruinas de antiguos establecimientos del 200 y 300 dC.

Caída del imperio bizantino: autarquía y despoblación

Tras la progresiva caída y desaparición del imperio bizantino y con él una falta de organización social, de gobierno y una recesión total del comercio, llegó un proceso de autarquía que empobreció no solo a las baleares sino a todos los territorios antiguamente controlados por los bizantinos.

Se tiene muy poca información de la historia de Formentera durante el periodo post-bizantino, aparte de saber con certeza que la pobreza se extendió y que seguramente tanto Ibiza como Formentera sufrieron un despoblamiento total o casi total del 700 al 900 dC. Si no se despoblaron la población que hubo en ellas era muy reducida y vivía de la economía de subsistencia y el autoconsumo.

Al final de este periodo, Formentera, igual que el resto de islas baleares, vio la llegada de los musulmanes, que habían ido conquistando territorios a los bizantinos avanzando desde Egipto al menos desde el siglo VI.


Conquista musulmana de Baleares: 902 a 1.229

Interior Mezquita de Córdoba
La Mezquita de Córdoba es el monumento del Califato Omeya de Occidente más destacado de España. Fuente: Wikipedia – Timor Espallargas, CC BY-SA 2.5 https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/15/Mosque_Cordoba.jpg

Con la conquista musulmana de las islas baleares por parte del Califato Omeya, las cuatro islas del archipiélago balear fueron denominadas al-Jaza’ir al-Sharquiya li-l-Andalus, es decir, las Islas Orientales de al-Andalus.

Este periodo relativamente corto de apenas 300 años, será fundamental para la historia de Formentera, de igual que lo fue para el resto de las otras islas baleares y también para la península ibérica. Y aunque tuviese vital importancia, la verdad es que hay pocas muestras ni hallazgos de presencia musulmana en Formentera, en parte porque no se han abierto líneas de investigación sobre esta época.

Lo que sí es seguro es que los musulmanes usaron las islas baleares como las bases más avanzadas dentro del mediterráneo en el caso de seguir conquistando o defenderse de invasiones procedentes de oriente. Esto se deduce por el hecho de que en Mallorca y Menorca se fortificaron algunas ciudades y se reforzaron las defensas interiores de ambas islas.

La importancia de la presencia musulmana en Baleares

La llegada de los sarracenos a las islas Baleares supuso otro nuevo periodo de crecimiento para las islas Baleares, y también en Formentera, de igual forma que ocurrió con la llegada de los romanos. Los musulmanes trajeron consigo sistemas productivos más avanzados, lo que hizo florecer los asentamientos semi-permanentes en la isla. 

En esta época Formentera pasó a ser un territorio meramente destinado a funciones productivas, sin núcleos urbanos ni población estable más allá de los granjeros y ganaderos, estando centralizada la actividad comercial y humana en Yabisa (Ibiza).

Las actividades agrícolas más comunes en Formentera, igual que en Ibiza, debían ser:

  • Cultivo de pasas, higos y frutos secos
  • Ganadería caprina
  • Producción de sal

Asentamientos musulmanes en Formentera

Se tiene constancia de varios asentamientos musulmanes en Formentera, siendo los más destacados:

  • En la zona de la Mola se encuentra la concentración de yacimientos más elevada, sobre todo en la parte exterior de la península (cerca de los acantilados). Se supone que de este modo los cultivos podían concentrarse en la zona centro.
  • En la zona de Es Carnatge, Migjorn y cerca del Estany Pudent también se han encontrado e identificado yacimientos de esta época
  • Es en esta época cuando se empieza a usar Es Caló de s’Oli como embarcadero

Caída y desintegración del imperio musulmán de Al-Ándalus

Con el colapso y desintegración del califato de Córdoba Al-Ándalus se fragmentó en un conjunto de reinos taifas: eslavos, bereberes y andalusís. Las disputas entre estos reinos fue debilitando el antiguo estado musulmán, y los cristianos empezaron a aprovecharse de la situación para empezar a ganar terreno a Al-Ándalus.

En el caso de Formentera y las islas Baleares estas quedaron bajo control Berebere, en concreto bajo dominio de la taifa de Denia y controladas por Mujahid b. ‘’Abd Allah.

Formentera como base para los piratas bereberes

Mujahid usó las islas como avanzadilla naval para atacar territorios al este y norte, en especial contra reinos cristianos, los cuales asediaba a base de incursiones al más puro estilo corsario. Fueron habituales las incursiones y saqueos en las costas de Córcega, Cerdeña, Italia, País Valenciano y Cataluña.

¿La razón de estos ataques? Con la caída del califato de Córdoba, la asignación impositiva hacia las islas había caído enormemente, lo que significó que los ingresos para las clases altas y el estado balear en general había menguado de forma  muy notable. La piratería era pues, una forma de conseguir dinero en forma de riquezas.

El ataque de Sigurd I en la Cova des Fum contra los musulmanes

Como hemos mencionado más arriba, los reinos musulmanes estaban en decadencia desde hacía varios siglos, y los cristianos habían iniciado las cruzadas algunos siglos antes para empezar a recuperar territorios. Fue en la Cova des Fum donde se produjo uno de los enfrentamientos más destacados de esta época en Formentera, cuando la isla estaba bajo control berebere y era usada como avanzadilla para ataques corsarios sobre territorios cristianos.

Según narran los cronistas normandos, Sigurd I partió de Noruega a las cruzadas con 60 barcos con la intención de llegar a Constantinopla luchando contra los infieles que se fuese encontrando por el camino y recuperando a su paso territorios para los cristianos. Además, los mercenarios normandos habían sido contratados por bizancio, que ofreció barra libre de saqueos en todos aquellos territorios que conquistasen.

Durante su ruta hacia Constantinopla Sigurd I libró batallas en el norte de España, Portugal, estrecho de Gibraltar, levante peninsular, baleares, Sicilia y Jerusalén. A su paso por las baleares, en 1108, Sigurd I llegó primeramente a Formentera, donde encontró un grupo de sarracenos (así denominaban los cristianos medievales a cualquier persona con rasgos árabes o que fuese musulmán) que se habían hecho fuertes en la isla. Primero habían atacado a los barcos de Sigurd I pero no pudieron aguantar la embestida y acabaron huyendo, usando la Cova des Fum como último refugio.

Tras varios intentos infructuosos de que los infieles se rindieran, Sigurd I decidió subir dos barcazas llenas de soldados a los acantilados y descolgarlas hasta la altura de la entrada, para lanzar una lluvia de flechas hacia el interior. Para vencer a los supervivientes decidió encender un fuego en la entrada de la cueva y los árabes, asfixiados por el humo, no tuvieron más remedio que salir y rendirse. Los soldados de Sigurd I no aceptaron la rendición y asesinaron sin piedad a todos los que quedaban, haciéndose con las reliquias que los sarracenos poseían.

Aunque el hecho de descolgar barcas desde los acantilados parece bastante inverosímil y está idealizado a gusto de los narradores normandos, sí que resulta factible que los hechos ocurrieran en este lugar y en esa cueva, dado que las descripciones reflejadas en las crónicas coinciden con el lugar. Además, la cruzada de Sigurd I fue narrada muy detalladamente por los cronistas normandos de la época, así que se puede pensar que este enfrentamiento, aunque de forma menos novelesca, realmente sucedió.

Fue a partir de ese episodio que la Cova des Fum (Cueva del Humo) tomó el nombre por el que todo el mundo la conoce ahora.

La cruzada Pisano-Barcelonesa de las Baleares y la conquista definitiva de los catalanes

El segundo gran ataque de los cristianos contra los musulmanes en las islas baleares, posiblemente inspirada por la cruzada del rey Sigurd I de Noruega, ocurrió durante la cruzada pisano catalana de 1114. Esta cruzada fue la que recuperó temporalmente las Baleares para los cristianos, cuando unieron fuerzas la Ciudad de Barcelona y la República de Pisa (que contaba con dos ciudades que se habían hecho fuertes como grandes centros comerciales, Génova y Venecia) en represalia por los ataques corsarios bereberes llevados a cabo años atrás.

Además de Pisa y Barcelona, también aportaron hombres y armamento:

  • Montpellier
  • Narbona
  • Señores feudales de Cataluña, Occitania, Rosellón y la Provenza
  • Cerdeña
  • Córcega

Aunque se consiguió aniquilar totalmente la piratería en las Islas Baleares, estas fueron perdidas en favor de los almorávides, que controlaron de nuevo las islas hasta la conquista definitiva de las baleares por parte de Guillermo de Montgrí (bajo órdenes de Jaume I El Conqueridor) en 1229.


Formentera en la época medieval: reconquista catalana y repoblación

Los catalanes conquistaron Mallorca y Menorca a los musulmanes en 1229 dirigidos por Jaime I el Conquistador, aunque este cedió el mando de las operaciones para Ibiza y Formentera a Guillem de Montgrí, sacristán de Girona y arzobispo de Tarragona, que conquistó ambas para los catalanes en 1235.

Con la caída definitiva de Al-Ándalus y la reconquista de las baleares se construyeron las bases de la sociedad formenterense que conocemos hoy en día.

Las islas se repartieron a partes iguales entre los nobles que participaron en la campaña.

La repoblación de Formentera por parte de la corona catalano-aragonesa

Tras la conquista empezó la repoblación de las islas de Ibiza y Formentera con gentes procedentes del reino catalano-aragonés, en el caso de Formentera principalmente con habitantes procedentes del norte de Cataluña y el condado de Empúries (el actual Empordà). Este proceso de repoblación durará aproximadamente unos 100 años.

La llegada de gentes de la corona catalano-aragonesa es la que otorgó a Formentera y al resto de las islas baleares gran parte del carácter, costumbres y lengua que ha mantenido hasta hoy en día.

Dicha repoblación y reconquista de las islas baleares es lo que se celebra en Formentera durante el mes de Agosto, así como reivindicar y defender la cultura y costumbres isleñas. El día central de las celebraciones es el día 5 de Agosto, precisamente el día de Santa María, cuando se celebran conciertos y actividades en varias localizaciones de la isla. Esta repoblación no obstante fue más difícil de lo previsto y aunque a los que quisieran ocupar el territorio se les otorgaba permiso para vivir, construir, trabajar la tierra y pescar en sus aguas, había instalado un contexto de crisis y recesión económica que no atraía a población a las islas.

Las dificultades de la repoblación de Formentera

Formentera, por ser un territorio pequeño y reducido, ofrecía muy pocos recursos para asegurar una repoblación exitosa de la isla. Los señores feudales encargados de la reconquista (siendo el más destacado el anteriormente mencionado Guillem de Montgrí) se dieron cuenta de la dificultad de la empresa y no tardaron en hacer una donación parcial de los territorios a los habitantes, quedándose ellos solamente con la jurisdicción de las islas.

Se ofrecieron además considerables ventajas a quién decidiese establecerse en Formentera. De este modo se quería estimular el proceso de colonización de Formentera

Algunas de estas ventajas eran:

  • Los pobladores podrían pescar en los diferentes lagos y en el mar libremente
  • Podrían salir de la isla cuando quisieran
  • Podrían vender, cambiar o alquilar sus propiedades libremente

Incluso así, la repoblación de Formentera se demostró ser más complicada de lo que se preveía y fueron pocos los habitantes que se establecieron de forma permanente en Formentera.

El primer monasterio cristiano de Formentera: Es Monestir de La Mola

Terrenos en la Mola
El Monestir de Santa María estaba en algún lugar de la Mola, aunque el lugar exacto todavía se desconoce

Junto con los intentos de repoblación también se llevó a cabo la conversión del territorio al cristianismo, con la llegada de los primeros religiosos a la isla: nació la comunidad de monjes agustinos de Formentera, que construyeron un convento a Santa María en la zona de la Mola.

Precisamente fue Guillem de Montgrí quien, durante la división de Formentera tras la conquista, reservó unos terrenos en la Mola para unos frailes agustinianos que querían construir un oratorio. No se sabe a ciencia cierta cómo llegaron unos frailes agustinianos a la Mola, ni cuando lo hicieron, pero en los documentos de partición de la isla después de su reconquista ya se hablaba de unos ermitaños, sin especificar más detalles. Esto significa que puede ser que ya estuviesen allí antes de que Formentera fuese recuperada de las manos de los musulmanes.

En cualquier caso, fue el propio Guillem de Montgrí quien reservó dichos terrenos en la Mola para que los agustinianos construyesen un templo a Santa María y algunas casas.

Dichos frailes agustinianos aparecen también mencionados en documentación de la misma época hallada en Mallorca, por lo que todo hace pensar que dicho Monasterio dedicado a Santa María realmente existió.

Muerte de Guillem de Montgrí y desaparición del Monasterio de Santa María

Con la muerte de Guillem de Montgrí en el año 1273, los favores hacia la comunidad agustiniana se acabaron. Formentera pasó a ser reclamada por los herederos de Guillem de Montgrí y a la vez por la archidiócesis de Tarragona, y ambas partes veían a los monjes como intrusos en un territorio que no les correspondía.

Las fricciones por el control de Formentera entre los herederos de Montgrí y la archidiócesis, incluso aún siendo una isla escasamente poblada y que no podía ofrecer recursos interesantes, continuaron hasta finales del siglo XIV.

Finalmente el monasterio de la Mola desapareció alrededor del año 1298 (y su localización exacta todavía se desconoce), pero la toponimia se mantiene: hay varias zonas en la Mola que se denominan “Es Monestir” en alusión a este primer monasterio agustiniano.

La peste negra: la despoblación del siglo XIV

La repoblación de Formentera estaba haciendo difícil, pero se convirtió en tarea imposible con llegada de la epidemia de peste negra que asoló Europa entera.

Formentera quedó totalmente despoblada alrededor de 1348 a causa de la epidemia de peste negra que asoló Europa. Los habitantes que no murieron a causa de la epidemia salieron de la isla tan pronto como pudieron creyendo que huyendo a la península se salvarían (lo que a la postre era una estrategia peor).

Una isla desierta y sin el control de las autoridades era algo que en aquella época no estaba bien visto: no se tenía el control de ese territorio y la isla la podían usar piratas o bandidos para refugiarse y atacar territorios cercanos. Pedro IV de Aragón estaba muy interesado pues en que la isla se volviera a repoblar tan pronto como fuese posible. En esa época ya había establecimientos humanos en la isla aunque eran temporales para el aprovechamiento de los recursos agrarios y sobre todo salineros.

La oleada más grave de peste fue la de 1348, pero hubo otros episodios en años siguientes. Especialmente importante fue el de 1402, que dejó prácticamente vacía de habitantes a la isla de Ibiza, lo que causó, de rebote, el total abandono de Formentera al depender esta de su hermana isla mayor.

Las diferentes epidemias de peste negra habían diezmado tanto la población en todo el continente que la sociedad europea se encontraba en total retroceso: caos, desorden, descontrol e inseguridad reinaban por todos lados, y obviamente también en Ibiza y Formentera.

Nuevo intento de repoblación de Formentera

De este modo, con una isla completamente vacía y con los temores de que fuese usada por bandidos y piratas, se iniciaron los trámites para que la isla de Formentera pasase a manos del rey Alfonso V El Magnánimo y fuese de este modo, repoblada de nuevo.

En ese momento Formentera era usada meramente como territorio para la explotación de sus recursos naturales por parte de los habitantes de Ibiza, y para asentar una población estable en la isla se hizo construir la primera capilla pública cristiana de la isla: la capilla de Sa Tanca Vella.

El primer edificio religioso público de Formentera: La Capilla de Sa Tanca Vella

Capilla Sa Tanca Vella, Sant Francesc, Formentera
Capilla Sa Tanca Vella, Sant Francesc, Formentera

Ficha de la Capilla de Sa Tanca Vella

La capilla se construyó para que la población que como hemos dicho vivía en Formentera de forma intermitente (granjeros, trabajadores de la sal, agricultores…), tuviera un lugar de culto al que asistir. De este modo también se intentaba que la gente restase en la isla más tiempo, sin tener que desplazarse hasta la iglesia de Ibiza para la liturgia religiosa.

La importancia de esta pequeña capilla situada en el municipio de Sant Francesc, minúscula y ahora rodeada de edificios aunque convenientemente vallada y protegida, radica en el hecho de que se trata del primer lugar de culto cristiano de la isla del que se tiene constancia.

Fue construida en 1369 dedicada a San Valero, estando en activo hasta 1737 cuando la población de Formentera era ya numerosa. En ese momento la capilla se quedó pequeña como lugar de culto y se inauguró la actual iglesia de Sant Francesc.

La construcción de la capilla no supuso un establecimiento automático de pobladores en el territorio, y durante los años siguientes Formentera estuvo sin dueño y fue usada como base de piratas y corsarios, como veremos a continuación.


Formentera en la época moderna

Entre los siglos XV y XVII, Formentera se convirtió en base de operaciones para los piratas berberiscos primero, y como refugio a toda clase de bandidos y trotamundos. La constante expansión del imperio otomano a lo largo del siglo XV, hizo llegar hasta las islas baleares a los barcos turcos, donde perpetraron varios saqueos y ataques.

En ese momento Formentera continuaba despoblada y usada como territorio para la explotación agrícola, ganadera y salina. La inseguridad de la época no amedrentaba a los ibicencos, que seguían visitando Formentera para trabajar en ella.

Piratería y corsarismo en Ibiza y Formentera

Los ataques de corsarios en Cerdeña en 1501 pusieron en alerta a todos los territorios del mediterráneo occidental, incluidas las islas baleares. Varios ataques turcos se produjeron en Ibiza y Formentera, pero especialmente graves fueron los ataques a las salinas de Ibiza en 1505 y la captura de los vigilantes de la atalaya de la isla de Espalmador (hoy ya desaparecida).

La presencia de piratas berberiscos musulmanes y turcos se tornó muy habitual, especialmente después de que Barbarroja se apoderase de Argel, la mayor ciudad de Argelia. La alianza de Barbarroja con las comunidades musulmanas del norte de África (los bereberes), y gracias al hecho de que Formentera era la isla balear más cercana al continente africano, convirtió a toda la zona de las pitiusas en aguas peligrosas para la navegación. 

La flota española no daba abasto controlando los ataques y dejó patente que la clara política defensiva adoptada por las potencias cristianas del mediterráneo no tenía el más mínimo efecto de reducir los ataques corsarios de los berberiscos y turcos. Uno de los ataques turcos más graves fue el asalto turco de Ciutadella (Menorca) en 1558. 

Formentera, la isla sin ley

Los años de abandono de Formentera habían convertido a la isla en un lugar prácticamente salvaje, donde los bosques se habían extendido y algunos animales domésticos se habían asilvestrado. De hecho, así lo testifican varios documentos de la época.

Además la isla de Formentera, en este escenario de inseguridad total por todo el mediterráneo, se había convertido en una auténtica isla sin ley, un territorio de frontera que servía de refugio a personajes de toda clase.

En ella se podía encontrar todo tipo de personas:

  • bandidos y maleantes buscados por la ley
  • moriscos procedentes de Valencia y la península, que tras la caída de Al-Ándalus, se sentían desafectados del Imperio Español y querían volver a tierras musulmanas
  • inmigrantes que estaban de paso desde o hacia el norte de África
  • renegados del cristianismo que se habían convertido al islam y habían salido del imperio español, pero ahora querían volver a territorios cristianos
  • esclavos que habían huido de sus captores y no tenían lugar a donde ir

La situación de isla sin ley que era Formentera hacía que los habitantes de Ibiza se tuvieran que defender solos. Las pocas atalayas y guarniciones de vigilantes que había en Espalmador (la conocida como “Sa Torreta”) no tenían nada que hacer contra escuadrones completos de barcos corsarios en el caso de estos arribasen a aguas de Formentera. 

Victoria de Lepanto y fin de la piratería y el corsarismo

La piratería en la zona de las Baleares, procedente como hemos dicho del norte de áfrica, se detuvo con la victoria española en la Batalla de Lepanto en 1571, donde la colación hispano-italiana venció a los otomanos y paralizó definitivamente la expansión turca por el mar mediterráneo (y también las incursiones de bandidos aliados de los turcos).

A partir de ese momento, de rebote con el crecimiento de la población en la isla de Ibiza, se crearon las condiciones ideales para el repoblamiento definitivo de Formentera. Los ibicencos habían empezado a frecuentar Formentera de forma más habitual, iniciando explotaciones agrícolas y ganaderas para el aprovechamiento de las tierras.

Repoblamiento definitivo de Formentera

El crecimiento de la población en Ibiza y la pacificación del mediterráneo pusieron las primeras piedras para el repoblamiento definitivo de Formentera, que todavía era usada como territorio para explotaciones ganaderas y agrícolas pero no contaba con población permanente.

Se trataba todavía de una isla sin núcleos urbanos ni carreteras, y prácticamente un entorno salvaje: ¿cómo se consigue atraer de este modo a posibles pobladores al territorio?

La clave e impulso definitivo vino de la mano de dos señores feudales de Ibiza: Marc Ferrer i Antoni Blanc.

La concesión de tierras a Marc Ferrer i Antoni Blanc

El hecho que marcaría un antes y un después en el proceso de repoblación de Formentera fue la concesión de tierras de la isla por parte del rey a dos señores feudales de Ibiza: Marc Ferrer i Antoni Blanc. Ellos fueron los primeros que empezaron a delimitar Formentera, promoviendo el cultivo de las tierras de la isla y de rebote, el establecimiento definitivo de los primeros pobladores. 

Quiénes fueron Marc Ferrer y Antoni Blanc

En el caso del primero, Marc Ferrer, se trataba de un barbero de Ibiza que había conseguido convertirse en un mercader de éxito. Fue muy querido en Ibiza por, dada su capacidad de negociación y sus contactos con mercaderes de otros países, traer a Ibiza dos barcos de trigo, primero de Italia (1674) y luego de Valencia (1699), cuando la isla estaba sufriendo un episodio de hambruna bastante severo. Dicho trigo lo destinó Ferrer a la población ibicenca.

En su viaje a Valencia no se entendió con el comerciante de allí sobre el precio del trigo y acabó encarcelado, teniendo que hipotecar parte de su fortuna para poder salir de la cárcel.

De este modo, solicitó, años después, en contraprestación por el perjuicio sufrido para ayudar al pueblo de Ibiza, la concesión de tierras en Formentera, que se encontraba abandonada. El rey, la archidiócesis y otros señores de Ibiza accedieron a sus demandas y se le concedieron tierras en 1695 y 1699, a cambio de que pagase censos y diezmos por dichas tierras, además de que desbocase las tierras para que fuesen aptas para el cultivo.

A Marc Ferrer se le concedieron primero tierras en la zona de lo que es ahora Sant Francesc, y más tarde toda la parte desde Sant Francesc a la Mola.

Antoni Blanc era el yerno de Marc Ferrer. Antoni Blanc también recibió tierras a través de la hija de Marc Ferrer, en concreto una parcela de tierras en la zona de Porto-Salé. A principios del siglo XVIII Antoni Blanc y Marc Ferrer ya habían establecido varias tierras de cultivo, obligando a los agricultores a desboscar aquellos terrenos que quisiesen trabajar para cumplir con las exigencias del rey.

Marc Ferrer y Antoni Blanc son considerados los repobladores de Formentera. Tal fue su contribución a hacer de Formentera lo que es hoy que varios edificios e infraestructuras públicas (polideportivo, escuelas, calles…) están bautizados con su nombre en su honor.

La división territorial: aparecen los famosos muros de piedra seca y las primeras viviendas

Con el desboscado de Formentera para poder tener tierras de cultivo nació la necesidad de delimitar los terrenos, y fue así como surgieron los tradicionales muros de piedra seca de Formentera. 

En 1712 se estableció además, que para el cultivo de terrenos en Formentera se debía contar con una casa donde vivir. Dicho de otro modo: se forzaba a los agricultores a construir una casa en Formentera si querían cultivar las tierras de la isla.

El primero de los lugares elegidos para un prototipo de núcleo urbano fueron los alrededores de la capilla de Sa Tanca Vella en 1718, que además convertía el pequeño oratorio en una vicaría. De este modo ponían las bases de lo que hoy es la población de Sant Francesc.

Las Torres de vigilancia de Formentera

Torre des Garroveret de Barbaria, Formentera
Torre des Garroveret de Barbaria, Formentera

Otro aspecto muy relevante de esta época fue la construcción de las torres de vigilancia de Formentera. Los trabajos no comenzaron hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando en realidad la época más dura de la piratería turca y berberisca era un vago recuerdo.

No obstante, la inseguridad seguía patente en las islas pitiusas, y era habitual de vez en cuando que bandidos asaltasen a pescadores en el mar o intentasen sorprender a los habitantes de Ibiza o Formentera para saquear sus casas y escapar en barco. De modo que los distintos señores feudales de Ibiza y Mallorca llevaban siglos reclamando un sistema de vigilancia para ambas islas, y aunque tarde, las atalayas se acabaron construyendo.

Las cinco torres para la vigilancia de Formentera e Ibiza son:

  • la torre de Sa Guardiola en la isla de Espalmador (1749)
  • la torre des Garroveret en Barbaria (1762)
  • la torre de Sa Gavina en Porto-Sale (1762)
  • la torre de Sa Punta Prima (1762)
  • la torre des Pi des Català en Mitjorn (1762)

La figura de las torres es bien conocida y forma parte de la historia de Formentera incluso para los ojos no expertos.

Visita las fichas de cada torre aquí:

En el siguiente link puedes ver las torres sobre el mapa

Para alertar de la presencia de naves se utilizaba el humo si era de día y el fuego si era de noche.

También se llegó a artillar alguna de ellas, por ejemplo la torre des Garroveret en Barbaria y la des Pi des Català, que disponían de dos cañones procedentes de la iglesia de Sant Francesc, para no solo realizar tareas de defensa pasiva, sino para, si hacía falta, defenderse atacando activamente.

Aunque quizás la más conocida, visitada y fotografiada de todas ellas sea la Torre des Garroveret en Cap de Barbaria, la más interesante resulta la Torre des Pi des Català, en la zona de mitjorn, ya que ha sido restaurada y adaptada para que pueda recibir visitantes.

Construcción de la Iglesia de Sant Francesc

Iglesia de Sant Francesc, Formentera
Iglesia de Sant Francesc, Formentera

Amplia información sobre la iglesia de Sant Francesc

Como hemos dicho anteriormente, en 1712 se estableció la obligación de, para poder cultivar las tierras de Formentera, contar con casa en la isla. Las primeras casas se levantaron en los alrededores de la Capilla de Sa Tanca Vella y el crecimiento poblacional comenzó.

La pequeña capilla de Sa Tanca Vella se quedó entonces pequeña para una población cada vez más numerosa, y en 1726 se decidió construir una iglesia. Los trabajos terminaron en 1738 y quedaba inaugurada así la iglesia de Sant Francesc. 

La característica principal de la iglesia de Sant Francesc es que no se trata solamente de una iglesia, sino también de una fortaleza. El edificio se diseño como lugar de culto y a la vez como refugio para la población en caso de peligro. De hecho, la iglesia de Sant Francesc contó con cañones de artillería para defenderse en el caso de que fuese asediada y fue el único edificio de cariz defensivo de Formentera hasta el año 1749, cuando se levantó la Torre de Sa Guardiola en la isla de Espalmador.

Los cañones de la iglesia de Sant Francesc fueron trasladados posteriormente a la torre des Garroveret, en Cap de Barbaria, una vez que la torre fue terminada, en 1763.

Construcción de la Iglesia de la Mola

Iglesia de la Mola, Formentera
Iglesia de la Mola, Formentera

Amplia información sobre la iglesia de la Mola

Con una población en continuo crecimiento, y con los ataques berberiscos y piratas ya como un recuerdo lejano para los habitantes de Formentera, se creó un grupo de casas en la zona de la Mola. Por eso, en 1771, los habitantes de esa parte de la isla reclamaron la construcción de una iglesia para que de ese modo no tuvieran que desplazarse hasta Sant Francesc para la liturgia.

Los ruegos de la población fueron escuchados y en 1784 se terminaba la construcción del nuevo templo, el segundo (tercero, si contamos la pequeña Capilla de Sa Tanca Vella) que se construyó en Formentera. La iglesia fue inaugurada por el entonces obispo de Ibiza Manuel Abad y Lasierra.

Los primeros pueblos de Formentera

A finales del siglo XVIII ya existen tres núcleos de casas en Formentera, los primeros proto núcleos urbanos de la isla.

El primero de ellos fue, como hemos dicho, Sant Francesc. El pueblo de Sant Francesc creció alrededor de la pequeña capilla de Sa Tanca Vella conocido popularmente como “Pueblo de Formentera”, y más tarde alrededor de la Iglesia de Sant Francesc.

El segundo fue el agrupamiento de casas en la zona de la Mola, que como hemos dicho, llevó a 1784 a inaugurar la mencionada iglesia del Pilar de la Mola para que los habitantes de esa zona de la isla no tuviesen que desplazarse a Sant Francesc.

El tercer núcleo urbano en nacer fue el de Sant Ferran, que en 1797 contaba con un pequeño grupo de casas alrededor de la zona por entonces conocida como “Ses Roques”.

Contando estos tres “embriones” de núcleos urbanos Formentera llegó al año 1800 con una población estable de 1200 personas y que continuaría en crecimiento hasta nuestros días.

Crecimiento y mejora de infraestructuras

Durante sus estancias en Ibiza y Formentera, el obispo Manuel Abad y Lasierra (que fue obispo de I)biza durante algunos años) transmitió al rey su opinión en referencia al retraso que sufrían Ibiza y Formentera en comparación con otros territorios de la península. Se quería mejorar de este modo las condiciones de vida en la isla, fomentar la educación y escolarización de los niños que nacían en ella y conseguir unas condiciones de vida similares a las que se disfrutaban en otros territorios.

De este modo se creó una Junta de Autoridades en 1789, que debía potenciar el comercio, la educación, las actividades productivas y la agrupación en pueblos de una población todavía bastante dispersa.

En Formentera eso se tradujo en:

  • Se plantaron gran cantidad de higueras y algarrobos
  • Se promovió el cultivo de la viña por toda la isla
  • Se rehabilitó el camino romano o “Camí de Sa Pujada”

Formentera en época contemporánea

Durante el siglo XIX los habitantes de Formentera sobrevivían mayoritariamente gracias a una economía de autoconsumo y subsistencia, bajo una organización social muy tradicional y unas condiciones de vida muy duras.

La alimentación estaba basada en el cultivo de cereales, así como la utilización de ganado para alimento y producción de leche y queso y se complementaba con lo que los habitantes podían obtener del mar.

Ibiza y Formentera a inicios del siglo XIX

Formentera no se vio involucrada directamente en las guerras napoleónicas ni fue ocupada por las tropas francesas, pero sufrió las consecuencias de una época marcada por las crisis, protestas, disturbios y revueltas.

La vida en la isla era dura y dependía en gran medida del rendimiento de los cultivos para poder alimentar a una población dispersa y bastante aislada. Los pocos excedentes que Formentera podía generar para la población eran vendidos en Ibiza.

La ayuda de la iglesia, de particulares y de las autoridades de Ibiza era absolutamente necesaria en época de sequías o cuando el pueblo de Formentera era víctima de adversidades. Por ejemplo, durante la gran sequía de 1845 los habitantes de Formentera perdieron la mayoría de su ganado por la falta de agua. En ese momento, la población, que era de unas 1500 personas, tuvo que recibir la ayuda del obispo Basilio Antonio Carrasco, que hizo llegar a la Savina un cargamento de patata y arroz para aliviar las escasez de alimentos causada por unos cultivos que habían menguado a causa de la falta de agua.

Por aquel tiempo Formentera no disponía de escuela y el puerto de la Savina era muy rudimentario.

Construcción de la acequia del Estany Pudent

El mismo obispo don don Basilio fue quien hizo construir la acequia que actualmente comunica el Estany Pudent con el mar (antes era un estanque cerrado), renovando las aguas estancadas del lago con agua fresca marina y eliminando así de paso el supuesto foco de enfermedades que era el lago.

También fue el promotor de la construcción al aljibe de la Mola, para asegurar un suministro de agua a sus habitantes.

Sa sequia estany Pudent Formentera
La acequia conocida como Sa Sequia, construida en 1845 y que comunicó por primera vez el Estany Pudent con el mar

Construcción del Faro de la Mola

Fue durante el reinado de Isabel II (1833 – 1868) que se construyó el conocido Faro de la Mola.

Faro de la Mola, Formentera
Faro de la Mola, Formentera

Si quieres leer más puedes visitar la ficha sobre el Faro de la Mola

Fue el primer faro en ponerse en marcha en Formentera y actualmente está restaurado, cuenta con un museo y una cafetería. También se usan los jardines del faro para organizar conciertos al aire libre y actividades culturales.

Formentera a inicios del siglo XX

Hacia principios del siglo XX la población de Formentera había crecido hasta las 2500 personas. Pese a los muchos intentos de modernización y construcción de infraestructuras llevadas a cabo durante la segunda mitad del siglo XIX en Formentera, la isla continuaba siendo un lugar con unas condiciones de vida duras para sus habitantes.

La industrialización de las Salinas por parte de Salinera Española, la creación (después de muchos esfuerzos) del primer ayuntamiento de Formentera, y la construcción de un primer prototipo de amarradero cerca del Estany des Peix (ahora mismo ese amarradero es el puerto de la Savina), habían ayudado tímidamente a que los habitantes de Formentera se quedasen en la isla.

La inmigración de inicios del siglo XX

No obstante, y en base a ese crecimiento de la población en un territorio que no ofrecía los recursos adecuados en base a lo más básico obligaba a muchos formenterenses (especialmente hombres) a emigrar. Los destinos más comunes eran Cuba, Argentina e Uruguay. Aunque muchos de esos emigrantes regresaron a Formentera al cabo de unos años, algunos se quedaron a vivir en alguno de esos países de forma definitiva. Por ejemplo hay documentados aproximadamente unos 90 formenterenses que se fueron a Cuba para no volver.

Apertura cultural y más movilidad de personas

El progresivo desarrollo de nuevas formas de transporte (especialmente la navegación) y por tanto la incipiente apertura de Formentera hacia el resto del mundo, contribuyó a la llegada a la isla de nuevas formas de pensar, nuevas inquietudes y nuevas corrientes políticas, entre la que destaca el anarquismo.

Esta corriente de anarquismo trajo nuevas ideas a la isla y nació un movimiento de reivindicación hacia los derechos del pueblo de Formentera, entre lo que destaca la construcción de la primera escuela para los ambos sexos en Sant Francesc, junto con una casa para los profesores; y una incipiente corriente de sindicalismo, especialmente por parte de los trabajadores de las salinas.

El sindicato mayoritario en las salinas, igual que en muchas zonas de la España pre-guerra civil en aquel momento era la CNT.

La Segunda República en Formentera

 

La guerra civil española en Formentera

Tras el estallido de la Guerra Civil, el bando sublevado a la II República se apoderó de las baleares, menos de la isla de Menorca. Era 19 de Julio de 1936. En cuanto a la península, los únicos territorios que estaban totalmente bajo el control del gobierno eran Cataluña y la Comunidad Valenciana, y desde allí fue donde se organizó la ofensiva a las islas baleares por parte del capitán hispano-cubano Alberto Bayo. Bayo controló Ibiza y Formentera con relativa facilidad el 8 de Agosto, aunque cuando intentó asaltar Mallorca el contraataque de los franquistas, ayudados por la aviación italiana de Mussolini le obligó a retirarse. Los franquistas se hicieron con el control total de las Baleares el 20 de septiembre. Tras el control de las baleares los franquistas comenzaron una campaña de represión en Formentera, que acabó con el fusilamiento de 11 personas. Los dirigentes republicanos y las caras más visibles de la II República en la isla habían conseguido huir o se habían escondido, así que los fusilados fueron simples ciudadanos y simpatizantes de base.

El campo de concentración de la Savina: es Campament

El campo de detención de Formentera fue creado bajo el nombre oficial de Colonia Penitenciaria de Formentera cerca de la Savina, a las orillas del Estany des Peix. Entró en funcionamiento en 1939 poco después de acabar la guerra y aunque no se tienen datos fiables, se sabe que fue uno de los campos más duros de esa parte del mediterráneo, alojando a unos 1000 presos en 20 barracones de madera y rodeado por un muro de piedra con alambre de espino en la parte superior para evitar las fugas.

 

Las condiciones de vida llegaron a ser muy duras, el trato de los funcionarios a los presos brutal, y la mayoría de muertes que se produjeron fueron por desnutrición. Según varios investigadores se produjeron como mínimo 58 muertes hasta su clausura en 1942. Los presos fueron entonces trasladados a otros campos de concentración, la mayoría a los de Alicante, Burgos y Lleida.

 

Actualmente los restos de la prisión fascista todavía son visibles desde la carretera principal una vez se abandona La Savina dirección Sant Francesc, aunque si no se sabe de qué se trata pasan por simples edificios en ruinas.

 

Los terrenos donde se encuentran los restos de Es Campament son de titularidad privada, pero el Consell está trabajando para que se convierta en un espacio abierto al público y de recuerdo a las víctimas de la dictadura. Como recuerdo de este oscuro episodio de la historia de Formentera en la fachada del único edificio que todavía se tiene en pie se colocó una placa metálica con un poema de Joan Colomines que dice lo siguiente:

Cementerio de los vivos, ahora todo ruinas

abocado al estanque, con gozo de pez

todavía todo es hambruna, todavía se oye

el aúllo de los moribundos y el peso del sol.

Todo es suave hoy, las “xalanes”,

las gaviotas, el azul, verde del mar,

la arena y el coral, y las savinas

que señalan el norte de nuestros vientos.

Aquello que fue ya fue. Permanecen las cenizas,

sobre las cuales haremos el mundo de todos.

Cementerio de los vivos, recuerdo para siempre

abocado al estanque, al mar y a los corazones.

Joan Colomines i Puig

 

Actualmente y mientras se sigue trabajando para poder hacer la zona visitable como parte importante de la historia de Formentera, cada 14 de Abril, en el aniversario de la proclamación de la IIª República en 1931, se realiza un breve homenaje a las víctimas de la represión fascista en los terrenos donde todavía se ven varios de los restos de lo que fue la prisión fascista de Es Campament.

 


El franquismo

De los formenterenses fugados que habían evitado los campos de detención y la represión franquista, los que huyeron hacia Francia se vieron en medio del drama de la Segunda Guerra Mundial y se sabe que algunos acabaron confinados en campos de concentración de la Alemania nazi y los duros campos de refugiados del sur de Francia. De los que huyeron hacia el sur, algunos acabaron instalados en las colonias francesas del norte de África, donde ejercieron varios oficios. Una vez terminada la Guerra Civil, los que regresaron o no habían salido de la isla tuvieron que hacer frente a la represión, llevada a cabo mediante la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939 y posteriormente por el Tribunal Especial por la Represión de la Masonería y el Comunismo. Algunos formentereses fueron procesados por ese tribunal, como maestros, ex-alcaldes o dirigentes republicanos. Los primeros años de la posguerra en Formentera fueron duros, con una población de aproximadamente 2800 personas que estaba disminuyendo, cuyas condiciones de vida habían empeorado y lo seguirían haciendo haciendo hasta la apertura económica del franquismo en los años 60.


La apertura económica y la creación de la Formentera turística

Con la progresiva apertura económica del franquismo España empezó a desarrollar una incipiente industria turística de la que Formentera también formó parte. Durante la década de 1950 se empezaron a abrir los primeros establecimientos hoteleros, entre los que destacan el Hotel Cala Saona, el Hotel Rocabella de Es Pujols y las fondas Pepe, Platé, Rafalet y la Savina. Estos establecimientos forman parte de la historia de Formentera por ser los pioneros en la creación de la Formentera turística.

La Fonda Platé fue uno de los primeros establecimientos turísticos de Formentera

 

En la siguiente década se abrió el aeropuerto de Ibiza al tráfico internacional, lo que incrementó el número de visitantes a las islas y la apertura de nuevos establecimientos: Hotel Formentera Playa, Hotel La Mola y la ciudad de vacaciones Mar y Land. A la vez, la isla de Formentera se iba modernizando, con la mejora del puerto de la Savina (que de hecho, ya había recibido mejoras años atrás) con la creación de una planta de generación eléctrica (1968), la apertura de escuelas en La Mola y Sant Francesc (1973 y 1976) y la mejora de los servicios para los residentes, que en la década de 1980 ya llegaba a las 4700 personas. Con la muerte de Franco y la llegada de la democracia la industria turística formenterense estaba en pleno apogeo. Aunque el ritmo de la construcción se había acelerado y el turismo ya era la principal fuente de ingresos para el territorio, (en esa época fue cuando se dejaron de explotar las salinas) el pueblo de Formentera salió a la calle en varias ocasiones a protestar por lo que ellos consideraban agresiones al excepcional entorno natural de la isla: los planes de construcción de un macrocomplejo hotelero en la zona de Punta Pedrera y el Estany des Peix y un cámping en la zona de Ca Marí.

 

Ambos proyectos fueron abandonados tras las protestas vecinales. La ley de costas de 1988 y la oposición de los vecinos salvaguardaron grandes espacios de la especulación urbanística, manteniendo el espíritu de este entorno único. A partir de la década del 2000 y hasta hoy en día, los retos son la gestión de la afluencia masiva de turistas, que hace multiplicar por cuatro la población y la demanda de recursos de la isla durante los meses de verano.